Como se apuntó en otros lugares, hay una estrecha relación entre las propiedades físicas de la materia y la estructura cristalina de la misma: la disposición y número de átomos así como los enlaces químicos entre ellos.

Se define la conductividad eléctrica como la facilidad que un cuerpo ofrece al paso de la electricidad (la inversa, resistencia), estando en íntima relación con la fuerza de cohesión electrónica de la red cristalina o enlaces de aquella.

Algunos elementos cuyos átomos se han desprendido de uno o más electrones de sus últimas capas (convirtiéndose por ello en iones positivos) que se distribuyen uniformemente por toda la masa formando enlaces no direccionales desvinculados de sus correspondientes iones y libres de moverse, constituyendo lo que se llama enlace metálico (como la mayoría de los metales). Esta estructura, aporta a los elementos que la presentan buena conductividad eléctrica y térmica, ductilidad, maleabilidad y brillo.

Eléctricas
Eléctricas

En el extremo opuesto tenemos elementos que apenas disponen de electrones libres y por tanto susceptibles de desplazarse por la masa del cuerpo y son por ello sustancias aislantes que ofrecen gran resistencia al paso de la corriente. En general las gemas suelen pertenecer más a este grupo.

Hay otros elementos en los que dos átomos vecinos comparten dos electrones formando un enlace covalente, típico de elementos no metálicos. Dentro de los enlaces covalentes tienen especial importancia para nosotros los llamados reticulares, en los que un gran número de átomos iguales forman una gran red que se extiende por todo el cristal. Estos sólidos son aislantes rígidos y duros, con puntos de fusión y ebullición muy altos, como es el caso del diamante

Eléctricas

Entre unos y otros existen otros minerales que forman enlaces parcialmente metálicos o que teniendo enlaces covalentes, la presencia de impurezas modifican su comportamiento ante el paso de la electricidad constituyendo los llamados semiconductores. Entre ellos tiene especial importancia el silicio, que puro es un mal aislante, pero convenientemente dopado (con arsénico o galio) se convierte en un semiconductor con especiales características altamente utilizado en la industria electrónica.

Algunos cristales, con condiciones de simetría cristalina, al ser sometidos a presiones entre dos de sus caras, se producen cargas eléctricas de signo opuesto en sus extremos, que se conoce como piezoelectricidad, como el caso del cuarzo o la turmalina. Esta característica, que es reversible, se utiliza profusamente en electrónica como estabilizadores de frecuencia.
Otros cristales al ser sometidos a cambios de temperatura producen cargas similares llamándose a este fenómeno piroelectricidad, siendo la turmalina el más destacado de todos ellos, con notables aplicaciones ajenas a la gemología.